La nefropatía por IgA puede ser difícil de diagnosticar, ya que no existe una prueba concreta que ofrezca un resultado definitivo.1 Además, es posible que lleves tiempo con la enfermedad, por lo que la noticia puede causarte una gran conmoción. Lo entendemos; hemos pasado por lo mismo.
La primera vez que se detecta la NIgA suele ser por accidente durante un reconocimiento médico rutinario y en los análisis de sangre cuando el médico busca una concentración alta de proteínas o trazas de sangre en la orina.2
O puede ocurrir que el médico haya observado una concentración elevada de creatinina o de urea en los análisis de sangre.2 La creatinina es un producto de desecho generado de forma natural por los músculos, y la urea es un producto de desecho que resulta de la descomposición de las proteínas en el hígado.3 Sin embargo, los riñones que no funcionan bien tienen dificultades para eliminar esos productos de desecho, lo que significa que la concentración de creatinina o de urea se elevará.3
Si tu médico detecta alguna de estas sustancias en la sangre o en la orina, es posible que a continuación te pida una prueba de imagen del riñón.2 Se trata de una prueba no invasiva que permite analizar los riñones con la ayuda de ultrasonidos y rayos X para que el médico pueda comprobar si su forma y su tamaño son normales.2
En caso de que observe algo extraño, te solicitará una biopsia renal. Eso significa que te extraerán con una aguja unas pequeñas muestras de tejido del riñón para analizarlas más de cerca al microscopio.2 Únicamente tras este procedimiento recibirás un diagnóstico oficial de NIgA.2
Cuando te den el diagnóstico, solo tú sabrás qué se siente. Puede que pensar en tu futuro te produzca mucha ansiedad, o puede que sientas alivio por tener por fin una respuesta. Una cosa es segura: hay mucho que aceptar y comprender hasta averiguar cómo convivir con la NIgA de la mejor manera posible.
«Para mí, el diagnóstico fue algo bueno… Me ha permitido planificar las cosas para mi futuro, mi familia y para mí mismo si mis riñones llegan al punto de necesitar diálisis o un trasplante.»
Alister, paciente de NIgA, Reino Unido
La Dra. Velo es una nefróloga española que lleva más de 30 años tratando a pacientes con nefropatía por IgA.
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Bibliografía